miércoles, 7 de abril de 2010

Admision Ad Ordinis


El pasado 22 de marzo dos seminaristas de la Diócesis de Riohacha fueron oficialmente reconocidos por la Iglesia como candidatos al diaconado y al presbiterado.

El rito de admisión tuvo lugar en el marco de la celebración eucarística, presidida Por Mons. Oscar Vélez Isaza, el cual fue de legado por carta dimisoria por Mons. Héctor Salah Zuleta Obispo de Riohacha. Participaron también en la misa las familias de los nuevos seminaristas admitidos a las órdenes.

Los nuevos candidatos a las órdenes son los seminaristas Jainer Eduardo Guevara y Jefferson Joaquín Gámez.
Es una alegría muy grande ver que estos hermanos, el Señor les confirma una vez mas su llamado para seguirle en la pobreza, obediencia y castidad. Ellos desde este dia portaran el treje Clerical como signo de renunciar al mundo...

sábado, 5 de septiembre de 2009

Mons. Héctor Saláh Zuleta. "Delectare in Domino"


Como muestra de agradecimiento por su abnegada labor en nuestra Diócesis, dedicamos este artículo al Pastor del rebaño guajiro, a nuestro Padre en la fe, al Señor Obispo, Mons. Héctor Saláh Zuleta.


Monseñor Héctor, nació en Santa Fe de Bogotá el 24 de Diciembre de 1942. Hijo del señor Héctor Salah Villamizar de ascendencia Libanesa y de la señora Ángela Zuleta Jaramillo, Antioqueña. Ambos ya fallecieron, al igual que su hermano gemelo. Monseñor tiene un segundo hermano que es actualmente el rector del colegio el Rosario de Bogotá.

Realizó sus estudios secundarios en el colegio Calazans de Bogotá, después se graduó de arquitecto de la Universidad de los Andes en Bogotá. Al sentir el llamado por la vida religiosa, ingresó en 1968 al Seminario Nacional de Cristo Sacerdote de la Ceja-Antioquia, ordenándose como sacerdote diocesano el 10 de Diciembre de 1972.


De 1973 a 1996 se desempeñó en varios cargos al servicio de la comunidad tales como: Miembro de la Central de juventudes de Bogotá, párroco de Puerto Tejada (Popayán), Rector del Seminario Cristo sacerdote en Yarumal-Ant, Director de la Asociación Sacerdotal Regina Apostolorum, Rector del Seminario nacional de Cristo Sacerdote en la Ceja, párroco del Perpetuo Socorro en Rionegro, encargado de los asuntos económicos y del vicariato para los religiosos de la diócesis Sonsón-Rionegro.

En 1996 recibe el título de prelado de Honor de s.s. Juan Pablo II, otorgado el 16 de Junio a petición de Monseñor Flavio Calle Zapata (Hoy Arzobispo de Ibagué). A finales de 1996 es nombrado director del departamento de Pastoral para los Ministerio Jerárquicos del Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano.

En febrero de 1998 es nombrado por s.s. Juan Pablo II como segundo Obispo de la Diócesis de Girardota. Su ordenación Episcopal y su posesión como obispo se realiza el día 26 de Marzo de 1998, en la Catedral de Girardota.

Con su entrega generosa y abnegada se da al querer de su grey. Su aporte como Pastor de esta Iglesia particular es incalculable.

En Mayo de 2005, es nombrado Obispo de Riohacha por el Papa Benedicto XVI.
En Febrero de 2007, funda el Seminario Diocesano Benedicto XVI, corazón de la diócesis.

Su labor no acaba aquí, pues tiene ya cuatro años guiando al pueblo guajiro "con sangre, sudor y lágrimas" como él mismo lo manifiesta, sólo que por su modestia refiere esta expresión a la evangelización realizada por los padres capuchinos en nuestro territorio y no a su labor como obispo.

Los seminaristas de Riohacha deseamos miles de bendiciones para su ministerio episcopal, que, bien sabemos, no es fácil de sobrellevar en La Guajira. Confiamos su vida y su salud a nuestra Madre del cielo, la Virgen de los Remedios.

En este año sacerdotal...



Hola, queridos lectores! Teniendo en cuenta que estamos en el año sacerdotal, proclamada por el Santo Padre, hemos decidido resaltar aspectos importantes de nuestra vocación y del proceso que seguimos para decir que sí al Señor. Avisamos, por anticipado, que lo que aquí aparece es bastante sintético, pues este llamado de Cristo es mucho más de lo que cualquiera de nosotros pueda comprender. Helos aquí:


¿PARA QUÉ HACEN FALTA SACERDOTES? 10 RAZONES:

1. Para enseñar la Palabra de Dios y garantizar la calidad de la educación cristiana.

2. Para anunciar el Evangelio aquí y en países de misión.

3. Para perdonarnos los pecados en nombre de Jesús.

4. Para presidir la Eucaristía y darnos el Pan de la Vida.

5. Para animar la comunidad cristiana, la Parroquia y los grupos de fe, procurando ser ejemplo y apoyo.

6. Para estar cerca y ayudar a los pobres, los necesitados, los que sufren, como hizo Jesús.

7. Para enseñarnos a rezar y relacionarnos con Dios como Padre y a ver lo que el Espíritu quiere de cada uno y descubrirnos que estamos llamados a la felicidad eterna.

8. Para orientar con criterios morales y evangélicos en los problemas de la vida y el mundo actual.

9. Para impulsar la responsabilidad de los seglares en la sociedad y dentro de la Iglesia.

10. Para servir a la unidad eclesial, coordinando a todos en comunión con el Obispo.



¿QUÉ CUALIDADES SE NECESITAN PARA SER SACERDOTE?

No hace falta ser un "super", pero sí estar con ganas de "superarse" cada día y "superar" los propios defectos.

Ser una persona equilibrada, que le gusta la verdad y hacer el bien a los demás.

Tener una inteligencia normal, con capacidad para estudios universitarios.

Gustarle lo relacionado con Jesucristo, su Evangelio y la Iglesia.

Estar dispuesto a buscar la voluntad de Dios y cumplirla.

Prepararse durante unos años en el Seminario, adquiriendo una base suficiente de formación humana, teológica, espiritual, pastoral y comunitaria.



¿QUÉ PASOS HAY QUE SEGUIR PARA ENTRAR EN UN SEMINARIO?

1º Cuando uno siente inquietud, inclinación o dudas sobre si Dios lo llamará a ser sacerdote, conviene pedirle al Espíritu Santo que lo ilumine. Ayuda mucho rezar a la Virgen.

2º Hablar con un sacerdote que conoces y contarle lo que sientes, para que te pueda aconsejar.

3º Tener una entrevista con el Rector del Seminario de la Diócesis a la que perteneces.

4º Se acuerda un tiempo de entrevistas y de reuniones con otros jóvenes que están en situación parecida, para clarificarse y pasar un tiempo de experiencia o de introducción a la vida del Seminario.



¿QUÉ ESTUDIOS HACEN FALTA PARA SER SACERDOTE?

Los estudios necesarios para acceder a la Universidad.
Los Estudios Eclesiásticos se hacen en el mismo Seminario o en Centros Teológicos Superiores o en Facultades de Teología. Son 8 años, que se distribuyen así:

1 año introductorio, llamado también Propedéutico.

3 años de Filosofía y Ciencias humanas para conocer la historia del pensamiento, la cultura actual y materias de interés para el futuro sacerdote, como psicología, pedagogía, sociología, etc.

4 años de Teología: Biblia, fundamentación de la fe, Dios, Jesucristo, la Iglesia, el hombre, los Sacramentos, la Moral cristiana, la Espiritualidad, Historia de la Iglesia, Liturgia, Derecho Canónico, Pastoral, Catequesis, etc. (lo que necesita saber un sacerdote para anunciar el Evangelio hoy y animar la vida cristiana en la Parroquia, en los grupos, etc.).

Estos estudios, además de los años de experiencia pastoral que el Obispo de la Diócesis considere prudentes y necesrios.


¿QUÉ MÁS SE HACE ANTES DE SER SACERDOTE?

Los estudios son importantes, pero no lo es todo. El tiempo de Seminario es como la experiencia de los Apóstoles con Jesús: hay que ir creciendo en madurez humana, en hondura de fe y parecerse a Jesucristo, en relación y convivencia comunitaria, en capacidad para la vida pastoral. Para eso en el Seminario hay un plan de formación y unos sacerdotes que acompañan, orientan y animan.

En los últimos cursos se reciben los ministerios de Lector y de Acólito, para practicar los servicios que uno va aprendiendo.

Normalmente, al acabar los estudios se recibe el Sacramento del Orden en el grado de Diaconado, que permite ejercer muchas funciones en la Iglesia. Es cuando se adquiere el compromiso público de guardar el celibato.

Durante un año aproximadamente se ejerce el diaconado y se hace el curso de prácticas pastorales viviendo en una parroquia con otros sacerdotes y continuando con alguna clase teórico-práctica en el Seminario.

Al final el Obispo ordena de Presbítero y encomienda una responsabilidad pastoral. Pero la formación no acaba, porque ha de ser permanente. El sacerdote ha de estar en constante renovación para ser un fiel servidor del Evangelio y continuador de Jesús, Buen Pastor, en el mundo de hoy.

¿Y CUÁNTO DINERO CUESTA?

La residencia, el profesorado, la Biblioteca, etc. cuesta dinero. Pero eso nunca es un obstáculo para ir al Seminario y seguir la vocación sacerdotal. Porque hay muchos cristianos que colaboran económicamente con el Seminario para que los seminaristas no tengan que pagar los gastos reales, sino lo que puedan.

Cada Seminario tiene establecida una mensualidad, que es lo que pagan los seminaristas o sus familias, si pueden. Además la mayoría suelen disfrutar de becas del Estado, porque tienen los mismos derechos que los demás estudiantes universitarios.


Puede que el sacerdocio sea uno de los "ejercicios" (más que ejercicio es un don de Dios) más complejos a los que se puede enfrentar un hombre. No sólo por dejar que sus pobres manos y su pobre boca, su inteligencia y voluntad se conviertan en determinadas ocasiones en las de Jesucristo, que no es cualquier cosa fácil, sino por recoger desde la mañana hasta la noche las heridas de los seres humanos. Así lo hizo el santo cura de Ars, patrono de los sacerdotes diocesanos y modelo de párroco. La intensidad de su oración y su penitencia, su benignidad y las horas que pasó amarrado al confesonario, lograron que se recristianizara aquella región después de los descalabros de la revolución francesa. Y no fue un superficial cambio de costumbres, sino una sucesión casi interminable de personas que rendían una vida alejada de Dios para regresar a los brazos de la Iglesia.

Que la Santísima Virgen María, en la advocación de Nuestra Señora de los Remedios, interceda por nuestro Obispo, Mons. Héctor Saláh Zuleta, por todos los presbíteros, diáconos y seminaristas de nuestra querida Diócesis de Riohacha, para que sepamos responder con fidelidad a Nuestro Señor Jesucristo.

jueves, 14 de mayo de 2009

Próximamente tiempo de gracia y amor.




Los ejercicios espirituales han sido durante varios siglos un medio excelente para renovar profundamente las vidas de muchos hombres que buscaban a Dios. Hoy tienen la misma fuerza. Quizás, lo único que hay que añadir es la adaptación a los tiempos de hoy, sin cambiar sustancialmente la nervatura interna, que es la que produce en las almas las grandes decisiones.


Es importante reconoser que el mismo Jesus dice:“Venid vosotros aparte a un lugar desierto, y descansad un poco.” (Marcos 6 :31) en consonacia al texto anterior, nosotros los seminaristas de la Diocesis de Riohacha, próximamente tendremos nuestro retiro espiritual semestral, en el corregimiento de Chimila Cesar, los días 22-25 de mayo del año en curso.

Un retiro espiritual es como un espejo en que queremos mirarnos en la Palabra de Dios; es un tiempo de descanso junto a Jesús y d emirar hacia el futuro, buscando el criterio de Dios en la propia vida.

jueves, 30 de abril de 2009

"UNA COMUNIDAD DE DISCÍPULOS DE JESÚS EN MISIÓN EVANGELIZADORA”


Unidos a la Iglesia universal y apostolica, también nosotros hacemos parte de esta gran misión de la Diocesis de Valledupar; les acompañaremos con nuestra oración y nuestro trabajo Evagelizador.
*********************************************
Como fruto de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe que se realizó en Aparecida –Brasil- los Obispos allí reunidos, recordando el mandato misionero del Señor de ir y hacer discípulos (cf Mt 28, 20), desean despertar la Iglesia en América Latina y El Caribe para un gran impulso misionero.
No podemos desaprovechar esta hora de gracia. ¡Necesitamos un nuevo Pentecostés! ¡Necesitamos salir al encuentro de las personas, las familias, las comunidades y los pueblos para comunicarles y compartir el don del encuentro con Cristo, que ha llenado nuestras vidas de “sentido”, de verdad y de amor, de alegría y de esperanza! No podemos quedarnos tranquilos en espera pasiva en nuestros templos, sino urge acudir en todas las direcciones para proclamar que el mal y la muerte no tienen la última palabra, que el amor es más fuerte, que hemos sido liberados y salvados por la victoria pascual del Señor de la historia, que Él nos convoca en la Iglesia, y que quiere multiplicar el número de sus discípulos y misioneros en la construcción de su Reino en nuestro Continente… (D.A 548) ¡Queridos hermanos! La Gran Misión Diocesana nos invita a convertirnos en discípulos y misioneros de Jesucristo. TU QUE HACES PARTE DE NUESTRA DIÓCESIS, VEN Y PARTICIPA EN ESTA MISIÓN. Para mayor información acércate a tu parroquia o escríbenos a contactenos de la página www.diocesisdevalledupar.org
Diacono Fernan Yesid -

martes, 3 de febrero de 2009

los frutos se multiplicaron

CUANDO DIOS LLAMA HAY QUE DECIRLE “Sí”

Isaías, Pedro y Pablo. Tres hombres ... como cualquiera de nosotros. Escogidos por Dios, llamados por Dios, supieron responder a Dios. “Aquí estoy, Señor. Envíame”, le respondió Isaías (Is. 6, 1-8). “Desde hoy serás pescador de hombres”, le dijo Jesús a Pedro. Entonces, “llevaron las barcas a tierra, y dejándolo todo, lo siguieron (Pedro, Santiago y Juan)” (Lc. 5, 1-11). “¿Qué debo hacer, Señor?”, respondió Pablo (Hech. 22, 3-16).
En los relatos del llamado que Dios les hace, podemos apreciar cómo Dios se manifiesta a cada uno de estos hombres por El escogidos. Y se manifiesta en forma poderosa, impresionante, convincente.
Al Profeta Isaías se le presenta en una visión que lo deja estupefacto. En breves momentos de intimidad con Dios, Isaías puede apreciar la santidad y el poder de Dios. Ni siquiera puede describir a Yahvé, porque sólo ve que “la orla de su manto llenaba todo el Templo”. Queda Isaías invadido de un temor que no es susto: es el respeto a Dios, que se manifiesta ante la presencia de Dios que abruma a la creatura cuando se encuentra ante su Creador. Y en esa diferencia abismal que separa a ambos, la creatura siente su nada, su indignidad, su impureza.
Cuenta Isaías que uno de los Serafines, que se encontraba junto a Dios, llevando una brasa hasta la boca del futuro Profeta, le dice: “Tu iniquidad ha sido quitada y tus pecados están perdonados”. Así, cuando siente la voz del Señor preguntando “¿A quién enviaré? ¿Quién irá de parte mía?”, Isaías no duda y enseguida responde: “Aquí estoy, Señor. Envíame”.
Muchas enseñanzas nos trae este pasaje. Los hombres y mujeres no podemos inventarnos misiones de parte de Dios; no podemos asumir por nuestra propia cuenta y riesgo misiones específicas de parte de Dios. Pero ¡eso sí! cuando Dios llama, no hay pretexto para decir no. Ni siquiera la propia indignidad o supuesta incapacidad pueden ser excusas. Porque si Dios llama, prepara a sus enviados con todo lo necesario para la misión encomendada.
Tal es el caso de los Apóstoles. Nos cuenta el Evangelio que Jesús se subió a la barca de Pedro, con quien -por cierto- ya había tenido un contacto previo, y le pide alejarse un poco de tierra, para predicar desde allí. Al final de la predicación les ordena ir más adentro para pescar. Pedro, pescador experimentado, dice que no hay pesca, que ya han probado, pero “confiado en tu palabra, Señor, echaré las redes”. Sucedió, entonces, la llamada “pesca milagrosa”: atraparon tantos peces que “las barcas casi se hundían”.
Al ver la manifestación del poder de Dios, a Pedro le sucede como a Isaías: se reconoce pecador e indigno y siente ese temor reverencial, que no es miedo. “¡Apártate de mí, Señor, porque soy un pecador!”. “No temas. Desde ahora serás pescador de hombres” , le dice el Señor. Entonces, llevaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.
A San Pablo le sucede lo mismo, cuando camino a Damasco para perseguir cristianos, la luz divina lo tumba al suelo y queda enceguecido. Su sentimiento de indignidad lo resume en una palabra terrible: “Finalmente se me apareció también a mí, que soy como un aborto. Porque yo perseguí a la Iglesia de Dios y por eso soy el último de los apóstoles e indigno de llamarme apóstol” (1 Cor. 15, 1-11).
Aunque indignos, fueron escogidos por Dios. Ahora bien ... ¡todos somos indignos, todos somos incapaces! Pero cuando Dios llama, purifica, prepara y equipa al escogido para la misión que le encomienda. Y San Pablo nos explica qué es lo que sucede: es Dios Quien obra en quien ha llamado. “Por gracia de Dios soy lo que soy ... he trabajado ... aunque no he sido yo, sino la gracia de Dios”.

Jainer Eduardo Guevara Angarita.
seminarista



Visita al seminario

Visita al seminario
Con gran alegría recibimos la visita de nuestro Padre y Pastor, Mons. Héctor Saláh, junto con los padres Diego Silva, Adolfo del Portillo y Carlos Osvaldo

SEMINARISTAS DEL SEMINARIO JUAN PABLO II

SEMINARISTAS DEL SEMINARIO JUAN PABLO II

Luis Pedrozo

Luis Pedrozo
primer año de filosofía

Rodrigo Snaider Márquez

Rodrigo Snaider Márquez
Segundo año de Filosofía

Marlon Parra

Marlon Parra
Primer año de Filosofía

Carlos Cervantes

Carlos Cervantes
Primer año de Filosofía

Fray Donato

Fray Donato
Primer año de Filosofía

Jainer Guevara

Jainer Guevara
Primer año de Teología

Breiner De Luquez

Breiner De Luquez
Primer año de Filosofía