
Se le rinde culto a la Virgen de los Remedios por retirar las aguas del mar de las calles de Riohacha.
Es de gran importancia para los riohacheros esta festividad, ya que tiene la tradición de fiesta religiosa–cultural, y quizás no haya una tradición tan anclada en el alma popular que la de los Remedios en Riohacha, pues sus raíces históricas contribuyen para que así haya ocurrido.
El 2 de febrero una procesión en su honor recorre las calles
de esta ciudad, con cirios bendecidos que son entregados por sacerdotes a sus pobladores y que buscan calmar las tempestades. Acompañan la festividad, las delicias gastronómicas de la región y parrandas vallenatas.
Cuenta la historia que un lunes 14 mayo de 1663, al atardecer, las olas marinas encresparon sus espumosos lomos y con ruido infernal se abalanzaron sobre la cuidad, devoraron las dos primeras calles del puerto y un pánico mortal se apoderó de la población; no era para menos, porque jamás se había presentado un maremoto con tanta furia. La gente acudió presurosa a sacar en procesión a la Virgen de los Remedios e invocando su infinita bondad, la pasearon frente al mar embravecido.
En ese preciso instante se le cayó la corona frente a lo que hoy es el Hotel Arimaca, y cuál no sería la estupefacción de la feligresía al
observar que, a partir de ese momento, las olas se calmaron y retornaron tranquilas a la inmensidad del mar. Por tal motivo es la fiesta patronal más grandiosa que se presenta en Riohacha cada dos de febrero, día en el cual todos los guajiros se trasladan para engrandecer a su patrona.
Es de gran importancia para los riohacheros esta festividad, ya que tiene la tradición de fiesta religiosa–cultural, y quizás no haya una tradición tan anclada en el alma popular que la de los Remedios en Riohacha, pues sus raíces históricas contribuyen para que así haya ocurrido.
El 2 de febrero una procesión en su honor recorre las calles
de esta ciudad, con cirios bendecidos que son entregados por sacerdotes a sus pobladores y que buscan calmar las tempestades. Acompañan la festividad, las delicias gastronómicas de la región y parrandas vallenatas.Cuenta la historia que un lunes 14 mayo de 1663, al atardecer, las olas marinas encresparon sus espumosos lomos y con ruido infernal se abalanzaron sobre la cuidad, devoraron las dos primeras calles del puerto y un pánico mortal se apoderó de la población; no era para menos, porque jamás se había presentado un maremoto con tanta furia. La gente acudió presurosa a sacar en procesión a la Virgen de los Remedios e invocando su infinita bondad, la pasearon frente al mar embravecido.
En ese preciso instante se le cayó la corona frente a lo que hoy es el Hotel Arimaca, y cuál no sería la estupefacción de la feligresía al
observar que, a partir de ese momento, las olas se calmaron y retornaron tranquilas a la inmensidad del mar. Por tal motivo es la fiesta patronal más grandiosa que se presenta en Riohacha cada dos de febrero, día en el cual todos los guajiros se trasladan para engrandecer a su patrona.
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